Por eso no me despedí de mucha gente, para no andar repartiendo mal humor por ahí. Pero no quiero dejar de mandar besos y abrazotes a todos aquellos que seguro me hubieran devuelto un buen viaje y un ojalá nos crucemos nuevamente por ahí, de haberme dignado a cumplir con las visitas prometidas. Shame on me! Los nombraría pero temo olvidarme de alguno y quedar mal (muy discurso de martín fierro).
En fin, mis reflexiones nostálgicas de anoche concluyeron en: ojalá que donde quiera que vaya siempre me llegue el viento Oeste que, en lugar de empujarme lejos del Chaltén, me va a hacer llegar las voces de todo invitándome a volver. Y volveré.
Y, at last but not at least, a mi familia chaltense de estos tres hermosos seres: que lejos se están empezando a estirar nuestros lazos que este año van a dar la vuelta al mundo, pero por suerte los hemos hecho fuertes y muy elásticos para que no se rompan nunca. Los amo!

Chaltén, I will always love you y espero verte pronto!
Next stop: love.
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