29.8.11

Agosto de 2011



The Jesus and Mary Chain me acompañó a caminar por San Cristobal de las Casas una tarde después de la lluvia. Mal vestida, cagada de frio y con varios kilos menos que cuando salí de Baires hace dos meses. Ya me había fumado un cigarrillo, modificador directo del momento del día. Iba a buscar un libro y a intentar dejar pasar una hora para renunciar con escasos 15 o 20 minutos cocechados, como es mi costumbre en esas misiones. Iba por las calles conocidas, tenía demasiado frío como para aventurarme más allá, en el mercado de artesanías me torturaba la tentación y durantes la lluvia me había dedicado a tomar mates y comer esos muffins hojaldrados que en mi país no existen, así que no tenía sentido sentarme en un bar a tomar o comer nada.


Los discos son buenos indicadores de tiempo para quienes no tienen reloj ni acceso a uno la mayor parte del tiempo, al igual que para quienes tienen más conciencia auditiva que visual, siendo yo ambas. Un disco no conocido, sin embargo, parece más largo, como la ruta de ida yendo de vacaciones, así que corría más peligro de quedarme con 45 de esos 60 minutos intactos.


Pero por primera vez eso de esperar y hacer tiempo, mi eterna incomodidad, no me preocupaba. Gracias al libro de Jodorosky que *mágicamente* me llegó y acababa de terminar durante la lluvia, los mates y los muffins hojaldrados, todo era psicomagia y San Cris me estaba curando, de absolutamente todo.


La caminata llevó a un encuentro y a otra caminata que derivó en caleidoscopios y comparativas y sin disco me perdí en el tiempo.


Cuando volví a salir a la calle creí que todavía era ese día gris que venía recorriendo hacía un rato, en el cual me sobraba una hora que perder y que, encima, tenía el estigma de ser el último en esa ciudad que no quería dejar, pero doblando en la esquina entendí que no era de día, ni gris, ni el último.


Atardecía en San Cristobal, que ya me había regalado lo que le quedé debiendo a Mazunte: un amanecer. Era mi momento, mi cambio de luz preferido, mi musa, mi souvenir. Lo que no sirve ni en palabras, ni en fotos, ni en recuerdo. Lo que no va a pasar nunca más.


Hoy The Jesus and Mary Chain me acompañó a ver el atardecer en San Cristobal de las Casas. De noche vuelve a hacer frío. No tengo más libros ni ropa limpia. Mañana necesito comprar algo de San Cris para llevarme de recuerdo.

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