Buenos Aires, nunca fuiste tan amable conmigo. (En realidad podemos decir las cosas por su nombre y admitir que, en realidad, no fue Buenos Aires sino el profesorado, las chicas, mi hermanito, los amigos, la flia, la soltura de bolsillo (que no es poca cosa), la música, las sorpresas y la cada vez más presente adicción a las páginas en blanco.)
Lo admito, está vez nos fue bien juntos y hasta se siente bien dejar atrás esta etapa con un poco más de nostalgia que de alivio. Lo más cómico (?) es que esta vez no te dejo por otro plan, como todas las veces anteriores, te dejo porque se que esto no da para más, que es mejor dejarnos en la dicha que en la tristeza (hmm, eso me suena che).
Escribo esto mientras amaso pizzas para mis amigos, y amaso mientras pienso esto que escribo. Alimento esa masa con todo este palabrerio de gratitud y despedida, y con la adrenalina del blanco que tengo adelante: nieve y total falta de planes. Que buenas pizzas vamos a comer hoy!!!

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