7.5.12

Bolivia: Sal y Sucre

Entramos a Bolivia por el paso Ollagüe-Avaroa, a 4000msnv... Tengo un acompañante de ideas radicales que nos llevaron a pasar una noche en cada pueblo... Ollagüe, del lado chileno, es el pueblo más subvencionado que conocí en mi vida, donde se derrocha agua (el recurso que más escasea en toda la región) y donde un albergue comunitario rural (como el de nuestro querido Alfarcito pero en mucho peores condiciones) salió más caro que hospedarnos 2 noches en San Pedro de Atacama que es el pueblo más turistico de todo Chile... Y Avaroa, 4 veces más chico, fue el lugar menos friendly y más frio que encontre hasta ahora, pero como digo siempre, lo que no te mata te da mejores anecdotas...

Finalmente Uyuni donde para ver el salar no nos quedó otra que sucumbir a las agencias de tours, imposible alquilar auto, bici o cualquier vehículo! Sobre el horizonte blanco un ejercito de viajeros Lonely Planet, miles de ellos... Le quitan a uno las ganas de suspirar! Entiendo que no todos tienen la posibilidad de ir por sus propios medios, de hecho es bastante dificil ir de otra manera, pero de hablar de eso como una experiencia inolvidable...

Asi que, hasta Uyuni, mi impresion de Bolivia era que se trataba de un lugar infestado de turistas con pullovers baratisimos de llama donde la gente te trata mal... Lo que esperaba tambien era que la comida fuera de carcel y me tuviera enferma toda la estadia, que era lo que me habia jurado tanta gente: Lu, Olivier, Sebastian y Cat... Y la Lonely Planet tambien! Pero sorprendentemente la comida fue lo que me mantuvo en good spirits! Sopa de trigo, sopa de pollo, sopa de mani, aji de carne con mote, mucho arroz, mucha papa, ensaladas, limonada caserita, quinua, llama, habas, puchero... Todo parece comida de abuela, bien abundante y calorica! Lo que en el NOA fueron las empanadas, ahora son las sopas, ya no puedo vivir un dia sin un rico plato de sopa!

Total que me fui de Uyuni esperando pasar por Bolivia lo mas rapido posible. Siguiente destino: Potosi, despues de 5 horas de bus con musica disco a todo volumen... Only in Bolivia...

Llegando, un señor me dice: "ve ahi? Es el Cerro Rico". De lejos, un cerro modesto, no muy alto, medio flaco. "Ahh, el de la plata", digo yo, "que altura tiene?". "No se," me responde arrugando la boca, "2800?".
Ni bien me bajo del bus, empiezo a resoplar, asi que debe ser un poco mas...

Lo unico que queria hacer el Potosi, por recomendacion de otro conversador del bus, era visitar la Casa de la Moneda. Asi que taxi derecho. El Cerro Rico aparecia una y otra vez en gravados, pinturas, poemas... Pensar que esta fue una vez la ciudad mas rica del mundo, es lo de menos. Lo que sorprende es el orgullo con que lo expone el guia, incluso cuando habla de las condiciones de trabajo en la fundicion de metales, del mitazgo, de la cantidad de plata enviada a España...

Al atardecer nos encontramos una terracita desde donde poder ver mejor. Fue como poner al Cerro Rico frente a una pantalla para radiografias. Un viejito cansado y desnutrido, que en su vida ha dado mas de lo que podia, eso parece hoy ese cerro de 4800msnm, 400 menos que en su epoca plateada, donde todavia trabajan mas de 15 mil mineros, de los cuales mas de 1000 son niños. Una de las venas mas abiertas de America Latina.

Despues de ver el documental "The Devil's Miner", finalmente hicimos una visita a la mina. Ya se, para no gustar de las visitas guiadas son un poco muchas. Se podria ir de otra manera? Lo dudo. Al menos yo no sabria como. La agencia que nos llevo, sin embargo, dona el 15% del valor de la excursion a la cooperativa minera, fair enough. A las 9 de la mañana me vesti de mameluco, botas y casco con linterna, paramos en el mercado a comprar "alcohol potable", hojas de coca y refrescos, y en media hora estabamos con el guia, Beimar, a 4500 metros, en la entrada de Rosario, actualmente la mina mas grande.

La peor pesadilla de mi mama: 1200 metros de pasillos oscuros (oscuros es decir poco), donde se respira polvo con olor a azufre, a 40 grados, caminando casi todo el tiempo agachada. Pense que no iba a durar mucho, pero al poco tiempo de caminar Beimar nos llevo a conocer al Tio, donde nos sentamos un rato a fumar un cigarrillo con el y tomar alcohol potable (recordemos: 11 am aprox.) y desde donde podiamos escuchar explosiones de dinamita sobre nuestras cabezas...

En fin que el Tio es una estatua de Satan, cuernos, ojos brillantes y todo, que proteje a los mineros. Ellos dicen: fuera de la mina nos encomendamos a Dios, adentro de la mina estamos en territorio de Satan asi que nos tenemos que poner en sus manos. Toda una experiencia religiosa fumarse un cigarrillo con ese ser... Sorprendentemente, esto me calmo la paranoia.

Una vez que supimos que le habia caido en gracia al Tio, seguimos un poco mas profundo a ver trabajar a los mineros, les compartimos hojas de coca y refresco, que es lo unico que consumen en toda la jornada laboral (de entre 8 y 20 horas).Cuando sali a la luz, hora y media despues, me cego el sol, respire hondo y pense una vez mas que nadie, nunca, deberia tener que trabajar en una mina.

Salimos pasado el mediodia y nos tomamos un bus a Sucre, todavia apestando a azufre y maldiciendo tener que viajar de noche y perderme paisajes que, probablemente, nunca en la vida vuelva a ver...

En Sucre llovia y siguio lloviendo. En un viaje largo y tan ritmico como este, un dia de lluvia es un dia libre. Ciber, comer bien, visitar mercados, dormir siesta.

En Sucre hay un Parque Cretacico porque una fabrica de cemento encontro cientos de huellas de dinosaurios en una pared, casi una autopista, que se pueden ver muy chiquititas de lejos... Tambien hay un restaurante donde pasan toda la musica que me hace extrañar mi musica.

What next? Ahh, por fin, las advertencias se hacen realidad: los buses en Bolivia son peligrosos. 15 horas de Sucre a Santa Cruz, de noche, bajo la lluvia... Pero worry not, llegue sana, salva y con los pelos frizados a la casa de Clau, donde estoy hace casi 2 semanas siendo brutalmente malcriada.

Bolivia me gusta muchisio. Me gusta su comida y su diversidad. Me gustan los acentos de la gente y las caras de los chicos, me gustan los nombres de las mujeres, me encantan los mercados. Me gustan las historias raras. Y me gusta esta parada en el camino donde puedo cocinar, dormir mucho, escribir, tocar la guitarra y leer libros de Murakami, mirar pelis tapada con una frazada y comer postre todos los dias. Me encanta tener una familia adoptiva por unos dias. Y me gusta tener que sentarme a pensar que voy a hacer next.

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