El avión hizo escala en Santiago de Chile donde casi despierta vi los blancos Andes y recordé por qué volvía. Ya en Baires muchos long expected abrazos, asados, amigos, tequilas y adaptaciones de tacos. Yerba de guaraná vieja y querida! Y a little (economical) help from my friends. Si no fuera por mi hermanito el climber que me sacaba al sol a trepar un ratito y mi cuñada que nos llevó de campamento, me hubiera vuelto a poner verde del encierro. Simón, igual, se quedó en casa.
Los Hnos Attwell en acción
Estratégicamente festejo mi cumple, me tomo un avión y vuelvo a festejar mi cumple. A mi me gusta hacer las cosas así de radicales, vio? Entro al pueblo que amo y el Fitz me mira con esa soberbia que lo caracteriza, pero yo se que en el fondo le hizo tanta cosquilla en la panza como a mí volvernos a ver.
Siento que es la primera vez que “vuelvo” realmente a un lugar… Y volver me hace sentir un poco vieja; tanto budismo ingerido on the road y de repente estoy cuidando que nada cambie, todo permanezca. Así que bueno, ya tenemos un objetivo de la temporada. En realidad dos: uno es dejar de sentirme vieja, el otro es escalar





Simari, fotógrafo exclusivo
Y hablando de permitidos…




Así que una temporada más en El Chaltén, viento y montañas, glaciares y amigos nuevos, turistas y mucho laburo… y lo que venga…
No hay comentarios:
Publicar un comentario